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Hay instantes, en los que la abrumadora belleza que te rodea, te lleva a lugares indescriptibles, y de lo que menos te acuerdas, es que junto a ti está la cámara. Por suerte, en algunas ocasiones, el subconsciente, a veces delatador, tiene un momento de lucidez, y te permite obtener imágenes de las que te sientes orgulloso. Estas permanecerán bajo tus entrañas, manteniéndote en contacto, con infinidad de recónditos parajes. |